viernes, 18 de enero de 2008

EL PP SE INSTALA EN UNA ESPIRAL DE TENSIÓN

DECLARACIONES
Eduardo Zaplana: "Siempre se puede hacer mejor, pero estos procesos siempre están acompañados de este tipo de polémicas"
El presidente del PP de Vizcaya alerta de que la "irresponsabilidad de intentar colocarse aquí o allí puede costar el Gobierno" al partido
El vicealcalde de Madrid: "La decisión coincide con la petición de Aguirre y de varios medios"
Dimite el portavoz del PP en el Parlamento balear, Miguel Ramis, por no ser elegido número uno La candidatura de Barcelona provoca ásperas discusiones entre los responsables regionales y la dirección nacional
El alcalde de Burgos, Juan Carlos Aparicio, mantiene contactos de última hora con "altos cargos" nacionales del PP y logra encabezar la lista para el Congreso
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La realidad del enfrentamiento a muerte entre los dos principales aspirantes a sucederle si pierde era tan dolorosa, que Mariano Rajoy buscó ayer otro tipo de explicaciones para la mayor crisis vivida en su partido desde que él lo dirige. El líder del PP no quiso o no pudo responder a ninguna de las incógnitas clave de la crisis. ¿Cuándo tomó la decisión?, le preguntaron, y no dijo nada. ¿Por qué no lo resolvió antes? "Porque siempre se ha hecho así en el PP", esto es, que las listas se deciden cuando se convocan las elecciones, no antes.
Pero sobre todo, Rajoy, que no podía hablar de la sucesión, el verdadero motivo que está detrás de la crisis, tuvo dificultades para explicar por qué ha metido en las listas a seis alcaldes y no a Gallardón. Y sólo encontró un argumento que parecía improvisado y nadie había dado hasta ahora: los otros alcaldes, dijo, son cabezas de lista, "y el cabeza de lista en Madrid soy yo". Rajoy insistió en que no se arrepiente porque cree haber tomado la "mejor las decisiones posibles" para él y para el partido. Sólo al final, hablando de otra cosa, admitió que "el PP se equivoca como cualquier otra fuerza política".

La crisis generada por las amenazas de dimisión cruzadas de Esperanza Aguirre y Alberto Ruiz-Gallardón ha instalado al PP en una espiral de tensión, a la que se unen las habituales trifulcas de la elaboración de las listas. En privado, casi todos los dirigentes asumen que el mayor error de Rajoy ha consistido en no resolver la crisis hace seis meses. Señalan que si esto se hubiera resuelto entonces, ahora no tendría repercusión electoral.

La crisis atrae crisis. El PP trataba ayer de vender sus cabezas de lista, confirmados por el comité electoral con una renovación del 45%. Sin embargo, en el partido sólo se hablaba de problemas. Y a veces con dureza. Manuel Cobo, mano derecha del alcalde de Madrid, subrayó que "la decisión de Rajoy es obvio que coincide con la petición de Aguirre y de varios medios de comunicación". Y remachó: "No entiendo y desconozco razones para que varios alcaldes puedan ir en las listas y Gallardón que lleva 24 años en puestos de responsabilidad no".

Antonio Basagoiti, líder del PP en Vizcaya y representante del sector moderado, puso el dedo en la llaga: después de señalar que se está dando "algo de irresponsabilidad en algunos responsables políticos" de su partido al intentar "colocarse aquí o allí", concluyó que esto al partido le "puede costar el Gobierno". Eduardo Zaplana admitió indirectamente que las cosas no se han hecho del todo bien, aunque trató de restarle importancia: "Siempre se pueden hacer mejor. Pero los procesos electorales siempre están acompañados de este tipo de polémicas. Son los momentos más complejos para las formaciones, pero esto tiene una vigencia de 48 o 72 horas". Manuel Fraga, mentor del alcalde, señaló a EL PAÍS: "Yo creo, y espero, que Gallardón va a demostrar lo que esperamos de él: que está al servicio de un gran partido, verdaderamente popular, y que quiere seguir sirviéndole de modo ejemplar, como ha luchado siempre".

Mientras, algunos conflictos provinciales también han mostrado la tensión en el PP. Miguel Ramis, portavoz en el Parlamento balear, que fue delegado del Gobierno con Aznar, anunció la renuncia a su puesto después de perder la batalla por el cabeza de lista con la zaplanista María Salom. En Burgos, hasta el último minuto el cabeza de lista en 2004, Cesar Antonio Rico, contaba con repetir. Pero al final, y tras hablar con el líder del PP, el alcalde, Juan Carlos Aparicio, que hasta ahora era senador, se impuso. Las discusiones han sido ásperas entre el partido en Cataluña y la dirección nacional para decidir el número uno por la circunscripción de Barcelona.

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